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20 de agosto de 2012

Matriarcado

Por qué es importante el conocimiento de la sociedad matriarcal en nuestras vidas
Heide Gottner Abendroth
Definición de los elementos de la sociedad matriarcal:

El conocimiento de la forma social matriarcal origina una gran alteración de conciencia porque nos permite comprender los modelos patriarcales, sobre todo los que hemos interiorizado. Esto es la condición previa para poder superar el patriarcado tanto en lo espiritual como en la práctica, La forma social matriarcal, no obstante, no es ninguna utopía, sino una experiencia práctica, vivida durante las épocas más muy detalladas de cómo la convivencia humana puede ser organizada de una manera orientada a las necesidades, más pacífica y menos violenta, es decir más humana. Sólo esto merece la investigación de la sociedad matriarcal, cuyos modelos se caracterizan por una gran inteligencia social.

El desarrollo de la definición de la sociedad matriarcal puede seguirse en los dos tomos de orientación etnológica (Das Matriarchat El matriarcado] II,1 y II,2). Mediante las sociedades matriarcales aún existentes que en ellos se presentan, la formulación de esta definición es comprensible para todos.

Quiero resumir aquí sus rasgos principales, que dan, en palabras clave, una imagen de la forma social matriarcal. Defino “matriarcado” en los niveles de los modelos económicos, sociales, políticos, religiosos y culturales.
En el nivel económico, los matriarcados son sociedades agrícolas. Las tecnologías de la agricultura abarcan desde la horticultura primitiva (inicio en el Paleolítico Medio, alrededor de 60.000 años a. C.) pasando por la agricultura plenamente desarrollada con el arado (que empieza con el Neolítico, 10.000 a. C.) hasta los complicados sistemas de las tempranas culturas urbanas, en todo el mundo. La génesis del matriarcado está directamente relacionada con la invención de estas nuevas tecnologías.
Se practica la economía de subsistencia con autarquía local o regional. La tierra y las casas son propiedad del clan en el sentido del derecho de usufructo; la propiedad privada y las reivindicaciones territoriales son desconocidas. Las mujeres tienen el control sobre los bienes más esenciales de la vida: los campos, las casas, los víveres, siendo la madre de estirpe la administradora del tesoro del clan.
Los bienes se encuentran en un intercambio activo que sigue las líneas de parentesco y las reglas de casamiento. Este sistema de intercambio evita que los bienes puedan ser acumulados por un clan o por una persona. El ideal es el reparto y no la acumulación. Ventajas y desventajas en la adquisición de bienes se compensan mediante las reglas sociales, por ejemplo los clanes ricos son obligados a invitar a la aldea entera en las numerosas fiestas comunes lo que reduce drásticamente la riqueza de un clan. Se les recompensa con “honor”, es decir prestigio social.
En el nivel económico, los matriarcados se caracterizan por una reciprocidad perfecta, por eso son sociedades de equilibrio.
En el nivel social, los matriarcados se basan en el clan. Los hombres matriarcales conviven en estirpes grandes que están organizadas según el principio de la matrilinealidad, el parentesco por línea maternal. El nombre del clan, todas las categorías sociales y los títulos políticos se heredan por línea maternal. Un matri-clan así consiste en tres generaciones de mujeres: la madre del clan y sus hermanas, sus hijas y sus nietas; y además los hombres directamente emparentados: los hermanos de la madre del clan, los hijos y nietos de la madre del clan y de sus hermanas.
Un matri-clan convive en la gran casa del clan, que puede comprender de 10 a 100 personas, según tamaño y estilo arquitectónico. Las mujeres viven permanentemente en ella, pues las hijas y las nietas no abandonan nunca la casa del clan maternal cuando se casan. Esto se llama matri-localidad.
El clan es una unidad económica autárquica (autosuficiente). Para lograr que estos grupos autárquicos formen una estructura social con otros clanes de la aldea o de la ciudad, se desarrollaron complejas reglas de casamiento, por ejemplo la de casamiento recíproco entre cada dos clanes. A ello también obedecen las reglas de libre elección con otros clanes, con el efecto deseado que todos los miembros de la aldea o de la ciudad están emparentados, los unos con los otros, más o menos de forma próxima. Este parentesco forma un sistema de ayuda mutua con reglas firmes. De este modo se genera una sociedad igualitaria, organizada de una manera no jerárquica, que se entiende como un clan ampliado, con todas las obligaciones de la ayuda mutua.
Los matriarcados son en el nivel social sociedades de parentesco. Acerca del papel que juega en ellos el hombre, se puede decir que los hombres jóvenes que abandonan la casa materna después de haberse casado no van muy lejos. Se desplazan hacia la casa del clan vecino que se encuentra con su casa de clan en relación de casamiento; allí viven sus esposas. Y no se quedan mucho tiempo fuera de su casa, sólo desde el atardecer hasta el alba. Esta forma de matrimonio se llama matrimonio andante, que es una forma muy abierta y limitada a la noche. Es decir, los hombres matriarcales no conviven con sus esposas o amantes; en la casa de clan de éstas sólo son invitados. Su hogar es la casa de clan materna, en la cual tienen las obligaciones y derechos de un miembro de clan, pues allí viven y trabajan.
Los hijos de las esposas y amantes pertenecen a la casa de clan de éstas, pues llevan el nombre de clan de su madre. Los hombres no consideran a estos niños nunca como “sus hijos”, ya que no llevan el mismo nombre de clan que ellos. Sin embargo, los hijos de sus hermanas llevan su mismo nombre de clan, por eso, los hombres consideran a sus sobrinas y sobrinos como “sus hijos”, se responsabilizan de ellos y les procuran cuidados. La paternidad biológica, tal como la conocemos, les es desconocida o no juega ningún papel como factor social. Los hombres, no obstante, ejercen una especie de paternidad social en relación con los hijos de sus hermanas.
En el nivel político, los procesos de toma de decisiones están organizados también según las líneas de parentesco. Las diferentes casas del clan participan en la toma de decisiones. Los asuntos que interesan al clan son decididos por las mujeres y los hombres de forma consensuada. Ningún miembro de la casa puede ser excluido de la toma de decisiones, los niños son miembros del clan con plenos derechos de voz y voto a partir de los 13 años. Las decisiones se toman únicamente por consenso, es decir unánimemente. Lo mismo pasa con las decisiones que interesan a toda la aldea: Después de haberse reunido el consejo del clan, los delegados de las diferentes casas de clan se reúnen en el consejo de la aldea, en algunas sociedades las mismas madres de clan, en otras los hermanos elegidos de la madre que representan su clan en el exterior. Los representantes que van al consejo del clan no pueden tomar las decisiones por sí solos, sino que son delegados que únicamente intercambian las ideas de los diferentes clanes. Actúan como mensajeros entre el consejo de aldea y el consejo de su casa de clan hasta que todas las casas del clan han encontrado, en el nivel de la aldea, un consenso.
Lo mismo pasa a nivel regional: las decisiones de las aldeas y ciudades en el nivel regional se coordinan a través de delegados, en su mayoría hombres, que llevan la información. También aquí los delegados van y vienen entre los consejos de aldea y de región hasta que la región haya logrado una decisión consensuada entre todas las casas de clan de todas las aldeas.
En una sociedad así no se pueden formar jerarquías ni clases, tampoco una graduación de poder ni entre los sexos ni entre las generaciones. Las minorías no son marginadas a través de las decisiones de las mayorías, pues las decisiones políticas se toman en un sistema de “democracia de base”. Por eso, en el nivel político los matriarcados son sociedades igualitarias de consenso.
En el nivel ideológico-religioso, estas sociedades no se pueden caracterizar con los conceptos de “religión natural” o “culto de fecundidad”; estos conceptos no sólo son peyorativos sino también falsos. Pues con ellos no queda claro que se trata de sistemas religiosos complejos.
Una idea fundamental de la vida y del cosmos es su creencia en la reencarnación, que es entendida de una manera muy concreta: Cada miembro de un clan está convencido que se reencarnará después de su muerte porque una de las mujeres jóvenes del clan le dará a luz otra vez. En este sentido los niños son considerados como los antepasados o antepasadas reencarnados de la estirpe y son sagrados. Las mujeres no sólo son veneradas porque son las creadoras de la vida y las alimentadoras, sino también porque son las re-parturientas, y de esa manera pueden transformar la muerte en vida. La vida y la muerte se consideran como procesos cíclicos que se alternan permanentemente.
También se tiene esta visión de la naturaleza, donde todo lo vivo crece, madura y muere y vuelve a aparecer después de un ciclo cumplido. La tierra, que es la Gran Madre, garantiza la reencarnación y el alimento de todo lo que vive. Ella es la una diosa primitiva; la diosa cósmica, creadora del universo, será la otra. Igualmente, los hombres observaban el proceso cíclico de nacer, morir y volver mediante las fases de la luna y de la salida y la puesta de los astros, siguiendo a cada puesta una nueva salida. En este sentido, el macrocosmos es semejante al microcosmos formado por la tierra, la sociedad y el hombre, que tienen los mismos ciclos y reflejan el macrocosmos. En este sentido todo está integrado, lo uno en lo otro: los hombres en la sociedad, ésta en la naturaleza de la tierra y ésta a su vez en el cosmos. No conocen el pensamiento dualista, donde se contraponen el “hombre” a la “naturaleza”, el “espíritu” a la “naturaleza” o la “sociedad” a la “naturaleza” y que sirve para el menosprecio y la explotación de la naturaleza como mera fuente de recursos.

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