Centro Holística Hayden

Escuela de Autoconocimiento personal y espiritual

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10 de noviembre de 2015

LA SOMBRA al encuentro de nuestro lado oscuro

“No es mirando a la luz como se vuelve uno luminoso, sino hundiéndose en su propia oscuridad” Carl G. Jung
Una sombra es una región de oscuridad donde la luz es obstaculizada. Todos nacemos completos, pero la cultura y la educación nos exigen que sólo expresemos parte de nuestra naturaleza y despreciemos otras facetas de nuestro patrimonio humano.
A un nivel psicológico, la sombra es todo lo que hemos arrojado al inconciente por temor a ser rechazados por las personas que desempeñaron un papel determinante en nuestra formación. Temimos perder su afecto decepcionándolas o creándoles malestar a causa de nuestros comportamientos o de algunos aspectos de nuestra personalidad. A temprana edad, aprendimos a distinguir lo que era o no aceptable a sus ojos y para agradarles nos apresuramos a relegar grandes porciones de nosotros mismos a los sótanos del inconciente, en nuestro afán por eludir la desaprobación de las personas a las que amábamos o de las que dependíamos.

Sensibles a la apreciación de los otros, nos mostramos amables, correctos, educados y responsables. Y para lograr este cometido tuvimos que rechazar todo aquello que pareciera vergonzoso o reprensible. Por una gran necesidad de afecto y aceptación nos adaptamos a las exigencias, las reglas y las leyes de nuestro medio. De esta forma, poco a poco se fue construyendo en el fondo de nosotros mismos un mundo subterráneo hecho de represiones y rechazos acumulados.



Es así como la retroalimentación continúa de nuestros padres, maestros y amigos va modelando la forma en que nos presentamos ante el mundo en un desesperado esfuerzo por sentirnos seguros, aceptados y queridos. De esta manera, el ego y la sombra van creándose simultáneamente dentro de cada uno de nosotros, en una danza hasta conformar nuestra personalidad, que es la entidad o el conjunto de características con la que nos presentamos y expresamos ante la sociedad.
De acuerdo con Carl Gustav Jung la sombra psicológica está constituida por el conjunto de frustraciones, experiencias vergonzosas y dolorosas, temores, inseguridades y agresividad que se alojan en el inconsciente del ser humano. La sombra contiene todo lo negativo de la personalidad que el yo, que es el centro rector de la parte consciente, no está siempre en condiciones de asumir y que por lo mismo puede llegar a frenar la manifestación de nuestra auténtica forma de ser y de sentir.
Para poder entenderla mejor, imagínese a la sombra como una reacción igual y opuesta al rostro que mostramos al mundo. Si somos extrovertidos y sociables, la sombra será introvertida y reservada. Siempre y cuando podamos incluir ambos polos de esta dicotomía en nuestra conducta, la sombra se parecerá más a nuestra personalidad consciente y nosotros estaremos más y mejor integrados.
Podríamos decir que todo lo que admiramos o rechazamos en otros existe en nuestro interior. La sombra que todavía no ha sido integrada en la conciencia origina una multitud de proyecciones en las que acusamos a los demás de defectos, cualidades e impulsos que anidan en nuestro interior y que no nos gusta reconocer, tales como el egoísmo, la negligencia, la ambición desmedida, la pereza, el apetito sexual, etc.
Normalmente cuando la persona no puede asumir esas características en sí misma, las atribuye a los demás, esto es que las proyecta en los otros. Así podemos ver reflejados nuestros propios defectos o limitaciones, en las actitudes negativas que adoptamos hacia los que nos rodean. Cuando los prejuicios y la crítica exacerbada nos impiden relacionarnos con los vecinos, con las personas de otras ideologías o religiones, con las otras razas, con los extranjeros, con otros partidos políticos, está funcionando la sombra como una parte no integrada de la conciencia.
Es solamente después de haber alcanzado una autodefinición aceptada por el mundo exterior cuando aparece la sombra para exigir una totalidad. Y no se limita a tomar una posición igual y opuesta a nuestra personalidad exterior, sino que asume una posición de contrapeso alrededor de un centro representado por la persona que estamos destinados a ser. No hacia la perfección, sino hacia la plenitud.
El primer paso del encuentro con la sombra se origina en una necesidad de cambio que surge de una crisis personal. En esas circunstancias el individuo experimenta vivencias de estancamiento, depresión, falta de sentido de la existencia y en las que se siente frecuentemente angustiado, aislado o incomprendido. Es el momento de enfrentarse consigo mismo, de preguntarse que papel juegan sus actuaciones con respecto a sus valores, su forma de ser, y cómo está afrontando las dificultades que está viviendo. Esta proceso es difícil de realizarlo en soledad, ya que se necesita la comprensión o empatía con el otro, un amigo, un profesional de la psicología, un grupo de apoyo pueden ser de utilidad a crear el espacio psicológico adecuado para comenzar el proceso de transformación e integración de la sombra.
Para erradicar el odio, la guerra y la destrucción debemos comenzar por asumir nuestros propios odios y resentimientos, esto implica despejar el camino hacia la autenticidad. Hacia lo que realmente soy que en última instancia, es una búsqueda espiritual, una búsqueda de la trascendencia del ser humano.
El narcisismo generalizado que caracteriza al hombre moderno dificulta enormemente el encuentro con este lado oscuro y reprimido de la personalidad. Dentro de esta concepción energética de la psique, la sombra puede invadir la consciencia inesperadamente llevando al sujeto a comportamientos de violencia inusitada, ansiedad descontrolada u otros tipos de actuaciones no habituales en las que se da una transformación en el polo opuesto de su forma de ser.
La novela de Robert Louis Stevenson, Dr. Jekil y Mr Hyde describe magistralmente esta transformación. Dr. Jekyl es un científico honorable y bondadoso que crea una sustancia mágica que separa todo lo negativo de lo positivo de su personalidad dando origen a Mr. Hyde un personaje malvado que disfruta de la vida cediendo a sus más bajos instintos. Cada uno de nosotros lleva consigo un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde, una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta y tenebrosa que permanece amordazada la mayor parte del tiempo. Bajo la máscara de nuestro Yo consciente descansan ocultas todo tipo de emociones y conductas negativas.
Que la sombra se convierta en nuestro amigo o en nuestro enemigo depende en gran parte de nosotros mismos. La sombra se hace hostil sólo cuando es negada o mal comprendida, por lo que no es necesariamente un enemigo, de hecho es exactamente igual a cualquier ser humano con el cual tenemos que entendernos, a veces cediendo, a veces resistiendo, a veces mostrando amor, según lo requiera la situación.
Exteriormente podemos ser personas limitadas con una identidad limitada; pero interiormente contenemos el universo. Y se trata de un universo organizado y que tiene un propósito. Aceptar y hacer honor a nuestra propia sombra es una importante misión, porque gracias a ello se desarrolla la consciencia y se alcanza la plenitud y la totalidad de nuestro ser.
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